Píldora saludable 10: Psicología deportiva.

Corriendo  bajo la lluvia

“Es un domingo cualquiera de primavera y amanece lloviendo. Lo que prometía ser una tranquila y apacible mañana para disfrutar de una rodada larga se ha tornado en un día gris. Miro por la ventana y pienso: “¿ahora tengo que salir a correr más de una hora con el día que hace?”. Pero en el mismo instante me digo “va… no lo pienses y a por ello”.

Muchos nos hemos enfrentado ante una situación similar, aunque no en todas las ocasiones el resultado ha sido el mismo que el de la protagonista de esta historia; en ocasiones, hemos optado por seguir mirando por la ventana como cae la lluvia. ¿Qué es entonces lo que determina que elijamos enfrentarnos a la lluvia o las dificultades o sucumbir a ellas? En términos generales, lo que nos moviliza a llevar a cabo nuestras acciones es nuestra motivación.

Probablemente, si estamos preparando una competición importante, si estamos comprometidos con objetivos exigentes, con nuestro entrenador, con nuestro equipo, estamos, en este caso, extrínsecamente motivados, es decir, con nuestra acción esperamos conseguir una recompensa externa si nuestra motivación por correr está únicamente extrínsecamente motivada es más probable que, en un momento en que nuestro rendimiento y/o nuestro compromiso no sea demasiado alto, ante una lluviosa mañana de domingo optemos por mirar como cae la lluvia por la ventana en lugar de sentirla mientras corremos.

Pero para muchos el correr implica mucho más que conseguir una marca. De la misma manera que para la protagonista de nuestra historia la motivación radica en el mero hecho de calzarse las zapatillas, chapotear en los charcos y disfrutar de cada metro que se recorre. En este caso lo que nos moviliza es una motivación intrínseca, que se caracteriza por el simple hecho de que llevar a cabo la conducta ya resulta reforzador en sí mismo, las personas motivadas intrínsecamente suelen elegir enfrentarse a tareas que suponen cierto grado de exigencia, y que tras posibles fracasos responden con mayor persistencia y esfuerzo para superar así los desafíos personales. Esto no significa que únicamente sea positiva la motivación intrínseca, pero el disfrute y el “amor” por el correr es un factor importante cuando nos enfrentamos a nuestros entrenos, sea cual sea nuestro nivel y sean cuales sean nuestras aspiraciones.

Así pues, al más puro estilo Gene Kelly que disfrutaba cantando bajo la lluvia, disfrutemos de nuestro deporte… corriendo bajo la lluvia.

Eva Parrado – Doctora en psicología, especializada en deporte.