
Ponlo en práctica o piensa en algún ejemplo como el que te indico a continuación y obsérvate cuando te pase e intenta actuar. Cuando actúes de manera diferente, vuelve a observarte y pregúntate, ¿ha cambiado algo en mi?
- Tengo que hacer 50 abdominales y 25 lumbares de mi hoja de entrenamiento…pienso, «qué pereza cambiarme e ir al gimnasio». Quiero lograr mi RETO personal y para ello tengo que hacerlo (sé de sobras que todos los retos suponen trabajo y constancia) pero añado…«Mañana lo haré». La eterna excusa.
- Debo tender la ropa..pienso, «qué pereza con el frío que hace». Necesito ropa limpia pero añado «miro unos minutos el Facebook y me pongo con ello…», acabo ocupando la media hora que tenía disponible para hacerlo y ahora debo posponerlo, esta vez sí, para mañana porque no tengo opción. Quizás mañana deba renunciar a algo que sí quería hacer.
Recuerda: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.