Flow
La atribución de la victoria o de las derrotas de los deportistas recaen en aspectos relacionados con la psicología y no únicamente en los físicos.
Es paradójico, que si bien entendemos que tanto el estado físico como el psicológico determinan nuestro rendimiento, entrenamos únicamente en pro de nuestra forma física, esperando que nuestra psicología “intuitiva” haga su función cuando la necesitamos
Dejar al azar nuestra preparación psicológica entraña el riesgo de afrontar una competición con un excelente estado físico, pero sin garantías de saber aprovecharlo o desperdiciarlo, por una mala gestión del estado psicológico
Seguramente, la mayoría de nosotros somos capaces de recordar e identificar un entrenamiento, o una competición, en la que sin saber bien el por qué, tuvimos no únicamente un muy bien rendimiento, sino que vino acompañado de una sensación de dominio total de la carrera, y de una sensación de fluidez a pesar de la intensidad que estábamos manteniendo. Este estado es el que se conoce como estado de flow, definido por Mihaly Csikszentmihalyi en primera instancia.
Trabajos posteriores aplicados al deporte (Jackson y Csikszentmihalyi (1999)), destacaron que para alcanzar este estado de flow, la tarea debe incluir los siguientes elementos:
- Equilibrio entre las habilidades que una posee y el reto al que se enfrenta.
- Concentración completa en la actividad.
- Objetivos claros.
- Correspondencia entre la actividad y el estado de consciencia.
- Absorción total en la tarea.
- Pérdida de la autoconsciencia.
- Sentido de control de la actividad.
- No esperar recompensas extrínsecas a la actividad.
- Transformación del tiempo.
- Movimiento sin esfuerzo.
Algunas de las claves, pues, se centran en la importancia de ajustar bien la intensidad de la tarea, o el objetivo que nos marcamos a las habilidades o al estado en el que nos encontramos, para que nuestro nivel de motivación sea adecuado
Si operativizamos correctamente nuestros objetivos, trabajamos para aprender a regular nuestro nivel de activación, y trabajamos nuestro foco de atención, es probable que seamos capaces de sacar mucho más partido a nuestra condición física, y estemos más cerca de rendir a nuestro máximo nivel, y que además disfrutemos del proceso.
Eva Parrado – Doctora en psicología y especialista en deporte.