Píldora saludable 15: Nutrición deportiva.

Escucha tu ritmo biológico cuando te alimentes

 

“Mi cuerpo es un reloj” ¿Te suena esta expresión?

Realmente tenemos un reloj endógeno que controla muchas de las funciones que se llevan a cabo en nuestro día a día. Hasta ahora, se ha podido identificar un reloj biológico que se encuentra en el hipotálamo, pero se sospecha que tenemos más en diferentes órganos- hígado, pulmones, corazón y tejido graso- que ayudan a este reloj central a estar “en hora”. Esto es lo que conocemos como ritmos biológicos.

Los ritmos biológicos tienen diferentes duraciones que están relacionadas con las necesidades de nuestro organismo y están encaminados en conseguir la máxima eficiencia biológica.

El ritmo biológico más conocido y estudiado es el ritmo circadiano que tiene una duración de entre 20-28 horas. Los ritmos circadianos regulan procesos como la actividad y el reposo, la digestión y el metabolismo o las secreciones hormonales y hematológicas.

El papel de la alimentación como sincronizador externo de nuestros ritmos biológicos ha sido ampliamente estudiado. Controlar determinados aspectos de nuestra alimentación nos favorece y permite que nuestro cuerpo trabaje mejor.

¿Qué pautas debemos seguir para estar en sincronía con nuestro reloj interno?

La primera pauta más importante de todas es la de adoptar unos horarios de comidas y ser bastante estrictos en este aspecto.

La secreción de hormonas durante el día, también marca unas pautas claras. Por la mañana, se imponen aquellas hormonas que nos demandan energía como la adrenalina y por la noche aparecen las hormonas relacionadas con el descanso o los procesos de reparación como la serotonina o la hormona de crecimiento. Conociendo este hecho, sabemos que nuestro aporte energético debe disminuir progresivamente a lo largo del día y consumir mayores cantidades de hidratos de carbono o grasas durante el día, pues son nutrientes energéticos, y por la noche potenciar el consumo de proteínas, pues nos aportan los elementos fundamentales para reparar los tejidos.

Vivimos en un mundo que nunca descansa y es normal que aparezcan alteraciones fisiológicas por desarreglos de nuestro reloj biológico. Un factor que claramente ha modificado nuestra conducta es la luz. Actualmente, en un mundo permanentemente iluminado es normal que aparezcan alteraciones del sueño y que arrastremos cansancio crónico y dolores musculares por un mal descanso.

Estos desajustes entre sueño y vigilia favorecen el aumento de peso y alteraciones hormonales que inducen a nuestro organismo a una situación de estrés permanente, siendo el cortisol la principal hormona implicada en este proceso. Una buena rutina de descanso es fundamental para la sincronización de nuestro reloj biológico.

Núria Puig – Diplomada en Nutrición y Dietética, especializada en deporte.